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Dec 03, 2017


Mattel, la compañía estadounidense que introdujo la muñeca Barbie en 1959, ha presentado una muñeca con un hiyab musulmán, inspirada en la atleta olímpica estadounidense Ibtihaj Muhammed.


La muñeca original de mediados de siglo, delgada y de piel blanca, marcó a lo largo de los años el estigma de promover la homogeneidad y malos hábitos alimenticios entre las adolescentes. Con el paso del tiempo y, sobre todo, recientemente, la compañía de juguetes ha ido cambiando este concepto con el propósito de vender entre las más jóvenes una muñeca diferente, que represente diversas razas y tipos de cuerpo: una que sea capaz de reflejar su propio cuerpo, raza y creencias.


Para muchos, la inclusión representa el empoderamiento de aquellas mujeres que eligen usar el velo en la cabeza y una vestimenta para cubrir todo su cuerpo. Para otros, se ha convertido en un mensaje contradictorio que promueve la misoginia de quienes obligan a las mujeres a usar el hiyab en los Estados musulmanes.
Aquí en STOP EXTREMISM, creemos que los extremistas no deberían ser dueños del simbolismo del hiyab, una prenda que durante mucho tiempo ha sido identificada como símbolo de represión. Toda mujer debería elegir lo que quiere usar, ya sea el hiyab o no.


La muñeca Barbie es un pequeño pero importante ejemplo de la fuerza que puede tener este símbolo por ambos lados. Para los extremistas violentos, es una forma de oprimir a las mujeres, y eso debe detenerse. Pero también, especialmente en la UE y los EE. UU., es un símbolo de individualidad. Y la individualidad es una manifestación de que nuestras naciones mantienen una relación saludable con la diversidad.


Ninguna mujer debería ser obligada a llevar una prenda determinada, sobre eso no hay duda, del mismo modo que a ninguna mujer tampoco se le debe impedir que se ponga algo.
Llevar un velo o un pañuelo en la cabeza debe ser una elección personal de cualquier mujer en cualquier parte del mundo, una opción por la que toda mujer merece ser respetada sin ningún tipo de condicionante. Pero cuando el uso del hiyab se convierte en obligatorio o somete a una mujer al ostracismo y al castigo, se revela como una forma de extremismo.


Es importante que el símbolo del hiyab musulmán conserve esa separación, que pueda representar una elección excluyente por ambos lados. Por favor, suscriba nuestra petición para ayudar a detener el abuso de este símbolo tan importante para las mujeres de toda Europa y del resto del mundo.


Foto: Suphatthra China / Shutterstock.com