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Feb 15, 2018

«[...] los cascos de los policías acabarán volando por los aires; vuestras propias porras, en vuestra cara [...]». ¿Cabe considerar que los creadores de esta canción hacen una contribución positiva a la sociedad?

El grupo punk Feine Sahne Fischfilet, retratado como «galos testarudos cercados por derechistas», está recibiendo un trato benevolente de los servicios de emisión pública. ¿Sigue esto algún patrón?

En observación

La exitosa banda procedente de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, que ha adquirido cierta notoriedad gracias a éxitos como Waiting for the Sea, está siendo vigilada por la Oficina Federal para la Protección de la Constituciónpor el asunto de sus letras simpatizantes de la extrema izquierda que incitan a la violencia contra la policía. En un diario de 2012 se dijo: «La banda independiente punk FSF desarrolla, además de su actividad musical, acciones relacionadas con la extrema izquierda, razón por la cual es considerada un símbolo de fusión política. El grupo percibe la violencia como un medio legítimo para hacer frente a la extrema derecha, y no duda en difundir su opinión al respecto».

Los equipos de redacción de las cadenas públicas ARD y SWR no parecen ver ningún problema en esto; de hecho, sus críticas sobre el último álbum del grupo, storm and dirt, fueron en términos generales buenas. El formato de noticias tagesschau 24 ha dedicado incluso 13 minutos de transmisión a la banda, superando la duración media de la sección de cultura.

¿Una postura demasiado benevolente?

Cuando canta con patetismo sobre su hogar y sobre esa parte de la población que simpatiza con la ideología de la extrema derecha, el grupo se posiciona «decididamente contra el fascismo, lo que también implica combatirlo», según informó la cadena SWR. Sin embargo, los redactores no explicaron el significado del término «combatir» en este contexto. ¿Actos violentos contra quienes defienden otra ideología política? Aun cuando la intención inicial ―la represión del fascismo y de la derecha militante en la Alemania oriental― deba considerarse en principio positiva, en este país la violencia de motivación política no tiene cabida. Esto es algo que no debería estar justificado por las cadenas públicas.

Falta de distancia

En 2016, empleados de Heiko Maas, el controvertido ministro de justicia alemán del Partido Socialdemócrata, estuvieron incluso tentados de agradecer al grupo por Twitter su aparición en un concierto contra el racismo. A tenor de los pasajes de texto del cantante Jan Gorkow, ¡esta acción podría haber contravenido el estado de derecho! Sobre el incidente, el representante político Volker Ullrich comentó lo siguiente: «Un ministro de justicia no debería manifestar públicamente su agradecimiento a un grupo que defiende la violencia contra la policía en sus letras».

En esta iniciativa, queremos alzar nuestra voz.

Imagen: Florian Koppe / wikimedia (CC BY-SA 3.0)
Fuentes: http://bit.ly/2nw6wAo http://bit.ly/2s1i83K